En este momento no encuentro palabras para expresar el profundo dolor que siento ante la terrible situación que sufrimos los Venezolanos. Me debato entre lo justo y lo que parece que nos merecemos, entre lo que vivimos, y la poca coherencia de lo que sentimos y lo que hacemos, entre lo que decimos o callamos, por miedo, por ignorancia o simple I N D I F E R E N C I A.
De vez en cuando me detengo un momento en el día para pensar si de verdad nos merecemos lo que nos esta pasando, o si bien es cierto que la Justicia social, jurídica y personal, el desabastecimiento, la falta de insumos en los hospitales y la descomposición de la educación que padecemos, es culpa de ese grupo, que controla con tanta ineficacia los recursos y destinos de nuestro país, o simplemente nos merecemos todo eso por ser tan permisivos y complacientes.
Me pegunto, ¿Nos merecemos que se nos trate como una inocua masa maleable a voluntad, por tan vacíos elementos controladores del poder?, o que por las características de nuestra región, la naturaleza alegre, amable, festiva y pachangosa se nos vea como débiles e indefensos corderos.
Me niego a pensar que nuestra sociedad sea tan vacía, sin ese amor a la patria, la verdadera patria, no esa que nos quieren imponer a punta de adoctrinamiento y reprimendas.
Me niego a pensar que nuestra sociedad sea tan vacía, sin ese amor a la patria, la verdadera patria, no esa que nos quieren imponer a punta de adoctrinamiento y reprimendas.
El escritor Venezolano Leonardo Padron, en alguno de sus escritos, dejo escapar estas palabras:
"Ser indiferentes nos hace cómplices...Quedarnos callados es un traje demasiado bochornoso".
Siento con pesar que el bochorno calo en la sociedad, que ese traje, no tan pesado ahora que esta seco, cuando quiera ser desechado, sea demasiado tarde, o peor aun, sea arrebatado por una bala perdida, un estomago vació o una enfermedad inofensiva, pero que sin insumos se convierta en mortal.
Venezuela llora, clama por verse libre como la soñaron.
En las calles un grupo de jóvenes, y otros no tanto, luchan por conseguirlo, mientras otros esperan que se la traigan a sus pies, sin saber que está en riesgo la Dignidad de un pueblo que, tal y como y reza el artículo 350 de nuestra carta magna, "El pueblo de Venezuela fiel a su tradición republicana, a su lucha por la independencia, la paz y la libertad..." esta cansado de tanto maltrato y abuso.
En las calles un grupo de jóvenes, y otros no tanto, luchan por conseguirlo, mientras otros esperan que se la traigan a sus pies, sin saber que está en riesgo la Dignidad de un pueblo que, tal y como y reza el artículo 350 de nuestra carta magna, "El pueblo de Venezuela fiel a su tradición republicana, a su lucha por la independencia, la paz y la libertad..." esta cansado de tanto maltrato y abuso.
No se trata de quien tiene la razón, se trata de lo que merecemos TODOS sin distingo de color político, racial o religioso. Se trata de los derechos fundamentales establecidos en la Constitución.
Así que dejemos de lado la INDIFERENCIA y actuemos de acuerdo con lo que dictan nuestros corazones y lo que dicta la razón.
Que no se les olvide:
"Cuando un Gobierno pierde la vergüenza, el pueblo debe perderle el respeto."
"Cuando un Gobierno pierde la vergüenza, el pueblo debe perderle el respeto."
Daniel González J.
venezuelaenopiniones@gmail.com