Un paso al frente en pro de la tolerancia y el respeto.
Desde hace meses ha venido dando vueltas en mi cabeza una idea, un ejercicio que he tratado de poner en practica, y que en gran medida lo he logrado, en ocasiones me es casi imposible, pero que quiero compartir con todo aquel que quiera un cambio para nuestro país.
En la Venezuela que nos a tocado vivir a muchos jóvenes, que cave destacar no fuimos quienes decidieron estar en la situación tan difícil que atraviesa el país, pero si debemos ser participes de la búsqueda de nuevos caminos, existe un fenómeno que viene dado por el ataque constante, y en esta oportunidad me pongo en medio y veo hacia ambos lados de la política, tanto del lado oficial como del lado opositor, ¿y por que no? del lado de los que están seguros que el gobierno lo hace mal, pero sienten que la oposición en muchas ocasiones no da la talla.
El ataque viene de lado a lado, unos con argumentos llenos de odio, resentimiento e incluso manipulación, y otros con una aire de desdicha y frustración. En todo caso he visto, y en ocasiones me ha tocado escuchar a personas que se sienten ofendidas y agredidas con el discurso, en este caso del gobierno, alegando que se les discrimina, amedrenta, etc, pero a las primeras de cambio arremete en contra del que piensa distinto, ojo teniendo o no la razón y recordador eso de "nadie es dueño de la verdad". Debo admitir que me he puesto ese traje varias veces en el pasado, dejándome llevar muchas veces por la rabia y la impotencia de ver como se miente, engaña y manipula, o se dejan mentir, engañar y manipular. Con esta publicación busco hablarle a ese Venezolano, a ese coterráneo que salvando las diferencias políticas, también le afectan las mismas cosas que a mi, pero aquí no vengo a hablar de esos problemas políticos o los conflictos que ellos, los problemas, generan. no, yo quiero que hagamos un ejercicio de TOLERANCIA, que encontremos todos los puntos de vista en común que tenemos y trabajemos e fortalecer la unión para así conseguir la paz, el orden, el respeto, la sana convivencia, lo que yo llamo la "Conciencia Colectiva". Comencemos por reconocer que nosotros mismos hemos sido participes de hechos intolerantes, y desde ahí, desde ese punto, tender redes para conseguir unir las fuerzas.
Los Venezolanos debemos emprender una campaña propia, cada uno de nosotros individualmente practicar la tolerancia con el que piensa distinto, y hacerles ver que somos capaces de escuchar y que ellos también son importantes, ¡SI, ellos también son importantes!, en la construcción de una nación mas plural, no significando esto que estamos de acuerdo con sus ideas pero si respetando su posición y poco a poco, se respete la nuestra. Al consolidar esta idea, se puede iniciar una cohesión de la sociedad, que en un solo bloque, pero con capacidad de respetar la diversidad de pensamiento, caminará hacia el avance de la misma, en todos los aspectos que esto conlleva. Se que no es un camino fácil de transitar, pero por algo se debe comenzar.
Citando al animador y gran amante de nuestro país, Renny Ottolina, quien dijo por allá por 1977 en su campaña a la candidatura presidencial, la siguiente frase:
"Un país que no logre que sus habitantes tengan un propósito común a largo plazo, jamás llegara a ser una gran nación".
Esta frase, que avivo de alguna manera ese deseo de querer conseguir, de manera ciudadana, sin esperar alguna parte política del país inicie algo, deslindando y derribando las barreras del pensamiento único, cruzando la linea y escuchando al que disiente de nuestra linea de pensamiento, quise iniciar esta pequeña campaña, que con ayuda del que lea esto y comparta la idea de un rescate desde abajo, con nosotros mismos como protagonistas de nuestra propia recuperación, comparta, aporte y sea participe de esto, tendiendo lineas de comunicación, dando espacio al reencuentro nacional, eso si, sin prejuicios, resentimientos y reproches, simplemente con la convicción de querer un país de todos y para todos. Es un llamado a todos, a los más jóvenes, a los mayores, a los trabajadores, a los universitarios, los taxistas, a las madres y los padres, abuelos, nietos, hemanos, primos, en fin, a todos sin distinción política alguna, de credo o de raza.
Así que sin mas, pongamos manos a la obra y encarnemos ese espíritu luchador, valiente y sobre todo humano que caracteriza a todos los nacidos de esta, nuestra tierra amada, llamada VENEZUELA.
Daniel González J.
Orgulloso de ser Venezolano.
venezuelaenopiniones@gmail.com
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